primer robot

De la curiosidad a los cables: mi primer paso en robótica

De la curiosidad a los cables: mi primer paso en robótica

Siempre he tenido curiosidad por entender cómo funcionan las cosas.

Probablemente tiene bastante que ver con mi formación como ingeniero. Cuando encuentro un proceso, una máquina, una tecnología o incluso un concepto que no comprendo del todo, casi siempre aparece la misma pregunta: **¿qué está pasando realmente aquí?**

Esta vez, esa curiosidad me llevó hacia la electrónica.

No tenía como objetivo convertirme en especialista ni empezar un proyecto particularmente ambicioso. Quería algo mucho más sencillo: aprender desde cero y, sobre todo, aprender haciendo.

Quería entender qué ocurre cuando conectamos un sensor a una tarjeta electrónica. Cómo una señal se convierte en información. Cómo unas pocas líneas de código pueden activar un motor. Cómo componentes que por separado parecen bastante simples terminan trabajando juntos como un sistema.

Podía leer sobre todo eso, por supuesto. Pero quería tocarlo, conectarlo, equivocarme y hacerlo funcionar.

Una caja llena de posibilidades

Buscando una manera práctica de comenzar, encontré en Amazon un kit de SunFounder basado en Arduino Uno R3.

Lo que inicialmente llamó mi atención fue que, entre los diferentes proyectos, permitía construir un pequeño *smart car*: dos motores, ruedas, sensores, una placa compatible con Arduino y suficientes componentes como para experimentar sin tener que diseñarlo todo desde cero.

Así que lo compré.

car robot from amazon

Cuando finalmente abrí la caja, descubrí que había bastante más de lo que esperaba: resistencias, LEDs, sensores infrarrojos, un sensor ultrasónico, un pequeño servomotor, una pantalla LCD, un módulo Wi-Fi, placas de pruebas, motores, controladores y una buena cantidad de piezas cuyo funcionamiento todavía tenía que aprender.

Sobre la mesa no había un robot. Había componentes. Y justamente eso era lo interesante.

Empezar por lo básico

Mi objetivo inicial era simplemente construir el carro y entender qué hacía cada una de sus partes.

No quería limitarme a seguir un diagrama, conectar cables y cargar un programa que hiciera que el vehículo se moviera. Quería responder preguntas bastante básicas:

– ¿Cómo puede un sensor detectar un objeto delante?
– ¿Cómo puede estimar a qué distancia se encuentra?
– ¿Cómo se controlan dos motores desde Arduino?
– ¿Qué significa realmente hacer que un robot gire?
– ¿Qué ocurre entre una instrucción escrita en una computadora y una rueda que comienza a moverse?

Para alguien que trabaja todos los días con electrónica, probablemente son preguntas elementales. Para mí eran nuevas. Y eso precisamente las hacía interesantes.

De las piezas al sistema

Empecé a montar el carro siguiendo las instrucciones del kit: primero la estructura, después los motores, las ruedas, la placa, el controlador de motores, los sensores y, finalmente, los cables.

Poco a poco, lo que inicialmente era una colección de componentes comenzó a convertirse en algo diferente: un sistema.

Eso me resultó particularmente familiar. En ingeniería y mejora de procesos ocurre algo parecido: comprender cada componente individualmente no siempre significa comprender el comportamiento del conjunto. Muchas veces lo realmente interesante aparece precisamente en **la interacción entre las partes**.

Un sensor mide. Un motor se mueve. La placa ejecuta instrucciones. Pero al coordinar esas funciones, el conjunto puede hacer algo que ninguna pieza haría por separado: detectar ciertos aspectos del entorno y mover el vehículo en respuesta.

primer robot

Una pregunta que no estaba en el plan

Hasta ahí, el proyecto seguía siendo exactamente lo que había imaginado: una manera entretenida de aprender electrónica y programación.

El siguiente paso lógico habría sido programar el carro para que avanzara, detectara obstáculos y cambiara de dirección. Algo como:

> Si encuentras un objeto a menos de determinada distancia, detente y gira.

Pero mientras lo armaba apareció otra pregunta. Una de esas preguntas que inicialmente parecen pequeñas, pero después empiezan a abrir otras:

¿Qué pasaría si, en lugar de programarle exactamente lo que debe hacer, intentara que descubriera algunas cosas por sí mismo?

En el ejemplo anterior, el robot no está aprendiendo de su experiencia. Yo elijo qué distancia considero peligrosa, programo que debe detenerse y determino hacia dónde debe girar. El robot ejecuta las reglas que le he dado.

Entonces empecé a preguntarme algo diferente:

¿Podría un robot comenzar sin esas reglas de comportamiento y ajustarlas progresivamente a partir de su experiencia?

En ese momento todavía no tenía una respuesta. Tampoco imaginaba hasta dónde podía llevar esa pregunta.

El pequeño carro sobre mi escritorio empezó a parecerme algo más que un ejercicio para aprender electrónica. Podía convertirse en una plataforma para experimentar con una pregunta mucho más amplia: ¿cómo se aprende?

Aprender haciendo

Por ahora sigo exactamente donde quería empezar: aprendiendo electrónica, Arduino, sensores, programación y robótica. Y probablemente muchas otras disciplinas que todavía irán apareciendo en el camino.

Creo que esa es precisamente una de las cosas que más me atraen de este proyecto. No empezó porque yo supiera construir robots. Empezó porque **no sabía**. Y porque quería entender.

Hoy tengo sobre mi escritorio un pequeño carro armado, varios sensores, algunos cables y muchas más preguntas de las que tenía cuando compré el kit. Creo que es suficiente para comenzar.

Mientras terminaba de armarlo, además, apareció una conexión más personal. He estado pensando mucho en cómo aprende un niño al explorar el mundo: cómo empieza a relacionar movimientos, sensaciones, consecuencias y experiencias.

No pienso que un robot aprenda igual que un niño, pero esa imagen me inspiró otra pregunta:

¿Podría intentar que este pequeño robot aprenda desde algo parecido a un punto cero?

Ese «punto cero» no sería literal: yo tendría que elegir qué puede percibir, qué acciones puede realizar y cómo evaluar lo que sucede. Lo que quiero explorar es cuánto de su comportamiento podría surgir de la experiencia, en lugar de recibir una regla para cada situación.

Esa será la siguiente parte de esta historia.

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